domingo, 22 de enero de 2017

In Memoriam. Rikar Gil.



Nos vamos a ir. 

No sabemos cuando pero, irremediablemente, nos iremos. 

La vida es un breve espacio de tiempo prestado. Un suspiro. Una ráfaga de viento cifrado. Se nos regala un tiempo limitado. Un tiempo precioso, que pocas vences nos enseñan a disfrutar.

Y pasamos los días por encima, sin apreciar el rayo de sol mañanero, el té saboreado con un ojo a medio abrir, las aceras abarrotadas, los encuentros furtivos, la lluvia febril, las constantes llamadas, las compañías elegidas, las no deseadas y las puertas por abrir.

En un mundo, este nuestro, fascinante a la par que complicado, en el que se vive constantemente expuesto, juzgado, demostrando, buscando un buen representante, el casting adecuado, la permanencia en el tiempo, un salario continuado y dejando que el devenir de la profesión nos diga cómo emplear nuestro escaso tiempo prestado... hay días como hoy, en los que uno se para a pensar en las cosas que realmente valen la pena y en si conferimos valor real a nuestro entorno y su entramado.

Y es que, compañeros, al final es la vida la que nos vive y la que nos pide, que a ser posible, invirtamos la mayor parte de este, nuestro tiempo prestado, agradecidos por existir, navegando entre risas, practicando el carpe diem y repartiendo tanto amor como siempre hizo, con maestría, nuestro querido Rikar Gil.